Fomento estudia reconvertir la nacional II a su paso por el Maresme en una autovía de dos calzadas adyacentes al trazado de la actual autopista C-32. El estudio informativo de mejora de la N-II, elaborado por el ministerio, reconoce que esta carretera está muy colapsada y no puede desdoblarse en su trazado actual, por lo que sólo cabe la posibilidad de trasladarla lo más cerca posible de la C-32, para no trinchar más el territorio.
El estudio, que ha sido remitido a los ayuntamientos del Maresme, plantea una autovía de dos calzadas, de siete metros de ancho y 50 km de recorrido, desde el enlace de la B-20 de Montgat hasta conectar con el tramo Tordera-Fornells de la Selva, pendiente de ejecutar. El presupuesto estimado es de 200 millones. La propuesta sitúa un corredor junto a la autopista entre Montgat y Pineda. Desde este punto, en la última parte del trazado, plantea cuatro alternativas: seguir por la C-32; desviarse hacia la costa siguiendo el trazado de la carretera de Sant Genís, o bien por la riera d´en Jordà o dirigirse a la costa desde Pineda, por debajo de la actual N-II, para enlazar de nuevo con esta carretera en Palafolls.
Pere Almera, presidente del Consell Comarcal del Maresme y alcalde de Vilassar, reconoce que el estudio "es un documento básico que está en una fase incipiente, por lo que la ejecución de esta obra, de llegar a producirse, está aún lejana". Asimismo, recordó que no hay un consenso en el territorio sobre la conveniencia de construir una nueva vía de comunicación. El traslado de la N-II y su reconversión en una vía urbana están incluidos dentro del plan de infraestructuras del transporte de Catalunya (2006-2026) elaborado por la Generalitat.
El estudio de Fomento reconoce que la N-II tiene problemas de congestión y que su anchura y el tráfico que soporta han convertido "lo que serían paseos marítimos en vías peligrosas tanto para peatones como para vehículos". Por ella pasan cada día más de 40.000 vehículos.