Los especialistas descienden a 120 km/ h, boca abajo, a lo largo de un tubo helado de 1.400 m. Ander Mirambell, que es catalán y decatleta, quería ser olímpico. Corría los 100 m en algo más de once segundos, los 400 m en 51s, lanzaba el peso más allá de los 10 m... Tenía, como atleta, unas condiciones interesantes, aunque insuficientes, al menos si quería cumplir su sueño: con esos resultados, no le salían los números.
Así que buscó alternativas. Una tarde del verano pasado se sentó a conversar con Raffaello Ducescchi, ex marchador, ex olímpico, ex rival de Llopart y de Marín, en las pistas de atletismo de Calella de Mar, a 45 km al norte de Barcelona, y de allí salió algo: la idea del bobsleigh, primero, y la del skeleton, más económico (tan sólo la plataforma de un trineo, sin la carrocería que forma el cuadro del bobsleigh), después. Un tiempo más tarde, Alberto Casti llo, otro decatleta, se unió al proyecto, al sueño de Ander.
"Nos dejamos los ahorros", cuenta Ander, que estudia INEF. Y es verdad.
El sueño de Ander y de Alberto - y el de Ducescchi, que en todo este tiempo ha sido el asesor del grupo- se convirtió en un reto de enormes proporciones. En apenas tres meses, fundaron un club de skeleton en Calella, acudieron a cursillos de adiestramiento en Austria, recorrieron media Europa en coche, a lo largo de carreteras heladas, para participar en la Copa de Europa, pero se quedaron a las puertas de su sueño, del sueño olímpico de Ander.
"Me he arruinado, pero ha valido la pena", repite Ander, que ha editado un libro con sus aventuras y que se ha visto de todos los colores: proyectándose boca abajo, a 120 km/ h, sobre una plataforma de cuatro ruedas, tomando impulso sobre sus zapatillas de clavos, las de atletismo, protegiéndose con un casco cuya visera se empañaba, partiéndose un dedo, recogiendo sobre la marcha los consejos de sus instructores, alemanes, austriacos, suizos, gente del mundillo del skeleton, una modalidad que ha estado mucho tiempo perdida en una nebulosa (había desaparecido en 1948, y sólo se había recuperado en Salt Lake City 2002), y que hoy regresa a los escenarios olímpicos, con la final olímpica.
"En hombres, ganará Jeff Pain, el canadiense", repite Ander.