Unas 4.000 personas participaron hoy en Premià de Mar (Maresme) en una fiesta reivindicativa para reclamar que el tráfico de la N-2 se desvíe a la C-32 a su paso por el municipio. Como cada día 7 de mes, los asistentes cortaron la N-2 entre las once de la mañana y las dos de la tarde.
El alcalde del municipio, Miquel Buch, explicó que fue "una reivindicación ejemplar de manera lúdico festiva" con gigantes, hinchable y una mesa redonda con participación de alcaldes de la zona, entre otros.
Buch destacó la "participación familiar" y lamentó la denuncia interpuesta por cortar la N-2 cada mes contra una concejala de Premià y contra representantes de la plataforma vecinal que reclama que la carretera nacional se convierta en una vía urbana.
"Cada uno hace lo que tiene que hacer -explicó el alcalde-, pero no buscamos sanciones, sino que se nos haga caso". En esta línea, pidió una postura "oficial" de la Generalitat sobre el futuro de la N-2 y sobre la reivindicada gratuidad de la C-32, por donde los vecinos del área piden que se desvíe el tráfico.
Una rambla o un paseo
El todavía portavoz de CiU en el Parlament, Felip Puig, estuvo entre los asistentes y lamentó que "en cuatro años no se ha avanzado en ninguna de las medidas que promovió el Gobierno de CiU en relación a la N-2".
Puig calificó de "imprescindible que la N-2 sea la Rambla del Maresme o un paseo marítimo" y aunque argumentó que la gratuidad total de la C-32 "no es posible", sí se mostró partidario de medidas para que los habitantes del Maresme no deban pagar.